Implicaciones pedagógicas en los Estilos de Aprendizaje

 

 

 


Nuestra preocupación por el tema se centra, evidentemente, en las implicaciones pedagógicas de los Estilos de Aprendizaje.

 

Hemos demostrado que parece posible y factible la auto y heteroevaluación y el auto y heterodiagnóstico de los Estudios de Aprendizaje. Siempre que se utilice alguno de los instrumentos probados como fiables y válidos, con los apoyos mixtos de manual de aplicación y análisis, un orientador y el diálogo abierto con el sujeto.

 

Hay que afirmar que ninguno de los instrumentos analizados, es capaz, por sí solo, de ofrecer un diagnóstico completo de todos los factores que intervienen en los Estilos de Aprendizaje. La estrategia más acertada radica en la utilización plural de los instrumentos y en la elección de la herramienta que reúna en un mayor número de características apropiadas a la población que se trata de diagnosticar.

 

 

 

El debate Estilos de Aprender, Estilos de enseñar

Hemos titulado este apartado “debate” pues aquí se centra uno de los aspectos más importantes y más investigados sobre los Estilos de Aprendizaje.

 

Si diseñamos una enseñanza centrada en el alumno, siguiendo la terminología de Rogers, las teorías de los Estilos de Aprendizaje deben repercutir seriamente en los Estilos de Enseñar. Se trata de que el docente tenga muy en cuenta cómo son los Estilos de Aprendizaje de los alumnos desde el primer borrador del diseño educativo hasta el último momento de la impartición de la clase y la evaluación.

 

Aristóteles  en su Retórica ya recomendaba a los oradores el “estudio de la audiencia”. De hecho la mayoría de los profesores, explícita o implícitamente, utilizando técnicas de observación, tratan de “conocer” al alumno.

 

La propuesta de los Estilos de Aprendizaje ofrece  a los docentes y a los alumnos datos significativos sobre el aprendizaje individual y el aprendizaje de los otros miembros del grupo discente, con los que debe compartir su caminar diario en el aula.

 

Hay alumnos que afirman saber a los diez minutos de la primera clase del primer día si le va a gustar la asignatura o no. Otros estudiantes tienen éxito con un profesor y fracasan con otros. Algunos profesores se sienten atraídos por algunos estudiantes y desconcertados respecto a otros.

 

La “personalidad” e interrelación de los individuos, docente-discentes, crean una atmósfera, un ambiente, un tono social. El “Estilo de la clase”, el “Estilo de Enseñar” influye notablemente en el discurrir del año académico.

 

B. Fisher y L. Fisher (1979) definen estilo de enseñar como “un modo habitual de acercarse a los discentes con varios métodos de enseñanza”. Si pretendemos analizar la mejor fórmula de ajustar los Estilos de Aprender del profesor nos encontramos con el concepto de ajuste no está definitivamente acuñado. Hemos encontrado diferentes enfoques en las investigaciones sobre el tema.

 

Si nos fijamos por ejemplo en las características de “personalidad” nos encontramos que, en algunos casos,  la discrepancia entre la personalidad del docente y del discente es un buen vehículo para la mejora del alumno. El ajuste o desajuste, en estos casos, puede ser algo así como situar alumnos con características particulares en clase con docentes, que van a modificar, probablemente, estas características.

 

Hyman y Rossoff (1984) proponen un esquema sobre los “ajustes” entre estilos de Enseñanza y Estilos de Aprendizaje.

 

Pasos del Modelo

Requisitos

Diagnosticar los Estilos de aprendizaje de los alumnos.

Tener claro el concepto de Estilo de Aprendizaje

Clasificar en categorías

Un instrumento de diagnóstico y clasificación.

Ajustar el Estilo de Enseñar del profesor con el Estilo de Aprendizaje de los alumnos

Conocer qué Estilos de Enseñar se ajustan a cada Estilo de Aprendizaje.

 

Nuestra opinión es que no se trata de acomodarse a las preferencias de Estilo de “todas” las ocasiones. Sería imposible, naturalmente. El docente debe esforzarse en comprender las diferencias de Estilo de sus alumnos y adaptar –ajustar- su Estilo de Enseñar en aquellas áreas y en aquellas ocasiones, que sea adecuado para los objetivos que se pretenden.

 

Coincidimos con Doyle y Rutherford (1984) al señalar cuatro aspectos importantes: 

  1. El docente debe concretar qué dimensiones de Estilo de Aprender  considera importantes, teniendo en cuenta el nivel de edad de los alumnos, su madurez, el tema que se está estudiando …
  2. Debe elegir un instrumento y método de medida apropiado para las características  de sus alumnos
  3. Necesita considerar  cómo “acomodarse” a la más probable diversidad y pluralidad de datos que aparecerán en el diagnóstico.
  4. Se encontrará, muy probablemente, con una serie de dificultades contextuales, como las características de aula, número de alumnos, estructura y cultura del Centro Educativo…

 

 

 

Estilos de Aprendizaje y rendimiento académico 

Es evidente que el rendimiento académico está relacionado con los procesos de aprendizaje. Afirma De Natale (1990) que “aprendizaje y rendimiento implican la transformación de un estado determinado en un estado nuevo, que se alcanza con la integración en una unidad diferente con elementos cognitivos y de estructuras no ligadas inicialmente entre sí”.

 

Es preciso considerar el rendimiento académico dentro de un marco complejo de variables, condicionamientos socio-ambientales, factores intelectuales, valencias emocionales, aspectos técnico-didácticos, factores organizativos, etc.

 

El panorama de trabajos sobre rendimiento académico y Estilos de Aprendizaje es muy amplio. Citamos sólo algunas investigaciones que nos parecen más interesantes.

 

Si enfocamos en rendimiento académico y los estilos de aprendizaje atendiendo a los distintos niveles educativos comprobamos que se ha analizado el problema en profundidad.

 

 

Después de analizar las distintas investigaciones llegamos a la conclusión de que parece suficientemente probado que los estudiantes aprenden con más efectividad cuando se les enseña con sus Estilos de Aprendizaje predominantes.

 

 

Referencias bibliográficas:

Alonso, C.; Gallego, D.; Honey, P. (1994). Los Estilos de Aprendizaje. Procedimientos de diagnóstico y mejora. Bilbao: Ediciones Mensajero. Universidad de Deusto.

 

Alonso, C.; Gallego, D. (2000). Aprendizaje y Ordenador. Madrid: Dykinson.

 

Doyle W.; Rutherford, B. (1984). “Classroom research and matching learning and teaching styles”. Theory into practive, 23, 1, 20-25

 

Fisher, B.; Fiser, L. (1979). “Styles in teaching and learning”. Educational Leadership, 36, 4, 245-254.

 

Hyman, R. Y Rosoff, B. (1984). “Matching Learning and Teaching Styles: The Jug and What´s in it”. Theorie into Practice, 23, 1, 35-43

 

 

 

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